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República de Cuba, 1959: Fuerzas Armadas ¿continuidad o ruptura? 
Rolando Julio Rensoli Medina

El 1ro de enero de 1959 en horas de la madrugada el presidente de la República de Cuba, Fulgencio Batista y Zaldívar, huye desesperadamente del país derrocado por una revolución popular, por primera vez en la historia de la república cubana, el ejército constitucional había sido derrotado. En Cuba existía un axioma: “Cualquier cosa podría hacerse con el ejército o sin el ejército pero nunca contra el ejército”. Aquella alborada del 59 rompió tal fatal afirmación enraizada en la psicología política nacional.

Para entender qué sucedió exactamente aquél día tendríamos que esclarecer varias interrogantes, la primera, ¿Quién era Batista?

Fulgencio Batista y Zaldívar, nacido en cuna humilde en la región de Banes, al norte de la antigua provincia de Oriente, en área que hoy corresponde a la provincia de Holguín, era un funesto personaje aparecido en el contexto político en 1933. Se dice que había sido retranquero de trenes y se enroló en el ejército, era un hombre inteligente y astuto, estudió taquigrafía y mecanografía y dominaba el idioma inglés. Cuando es derrocado el dictador Gerardo Machado y Morales el 12 de agosto de 1933, Batista era sargento-taquígrafo en el Cuartel de Columbia, en Marianao, principal bastión de las fuerzas armadas y su primera jugada política fue asumir la dirección de un movimiento de clases (cabos y sargentos) y soldados por mejoras económicas, de trabajo y de vida, sin ser él su iniciador, eso le valió el ascenso a coronel y la promoción a jefe del ejército, tras el golpe militar del 4 de septiembre del propio año 1933 que depuso al presidente de facto Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, sucesor de Gerardo Machado gracias a la “mediación” del procónsul norteamericano en La Habana Summer Welles.

A partir de entonces veremos a un Batista que se las arregló para convertirse en el “hombre fuerte y de confianza” del imperialismo en Cuba, otros dos golpes de estado lo recuerdan tristemente, uno ejecutado el 15 de enero de 1934 para derrocar al gobierno revolucionario provisional del presidente Ramón Grau San Martín que contaba con la mano justiciera de Antonio Guiteras Holmes como titular de gobernación y de guerra y marina y otro, el del 10 de marzo de 1952, que derrocó al presidente Carlos Prío Socarrás, para frustrar las elecciones del 1ro de junio de ese año en las que se avisoraba el triunfo del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) fundado por el incorruptible Eduardo R. Chibás. Además, a Batista, se le achacan otros golpes aunque no realizados por medio de las armas sino por otros mecanismos políticos como las destituciones de los presidentes Carlos Mendieta Montefur en 1935 y Miguel Mariano Gómez, en 1938.

En el período de 1933 a 1935 Batista fue el que ordenó masacrar la manifestación de recibimiento en Cuba de las cenizas del joven comunista Julio Antonio Mella asesinado por Machado en México, a los altos oficiales machadistas acantonados en el Hotel Nacional, a los miembros de la organización ABC en el Castillo de Atarés, a los revolucionarios Antonio Guiteras Holmes y Carlos Aponte en el Morrillo, en Matanzas y a las masas obreras durante la Huelga general revolucionaria de marzo de 1935, todo ello en sus funciones de jefe del ejército.

Cierto es que, en correspondencia con la nueva situación internacional creada en torno a la repulsa al fascismo, a la alianza entre la URSS y las potencias occidentales así como al New Deal de la política yanqui, el hábil Batista legalizó al Partido Comunista en 1938, permitió la creación de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC) y convocó en 1940 a una asamblea constituyente para darle al país una nueva carta magna cuando ya la Enmienda Platt – principal mecanismo de dominio imperial yanqui sobre Cuba – había sido derogada desde 1934. A Batista no se le debe lo progresista de varios artículos de la constitución que emanó de aquél cónclave pero sí saldría airoso, por el momento, de su oscuro pasado. Ya era mayor general cuando salió a la vida civil para postularse para presidente por la coalición socialista democrática y salió electo para el período de 1940 a 1944, al dejar la silla presidencia al líder del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) Ramón Grau San Martín, se aprestaba a sostener un puesto como senador de la república y así las cosas, previo a las elecciones de 1952, daría su último golpe de estado que trató de “oficializar” con una supuesta reposición de la Constitución de 1940 que había ultrajado y suspendido y la celebración de falsas elecciones en 1954 en las que, como candidato único, salió “electo”. Celebraría otras en 1958 donde resultaría ganador su candidato Andrés Rivero Agüero que debería tomar posesión el 24 de febrero de 1959 pero que la revolución no lo permitiría y es que, por primera vez, la politiquería criolla no “solucionaría” (¿Cuándo lo hizo?) los problemas de Cuba.

Desde el propio 10 de marzo de 1952 la Federación Estudiantil Universitaria había solicitado armas a Prío para defender la constitución y después reclamarían la continuidad de la constitucionalidad, también lo hicieron otros partidos y organizaciones, pero el joven abogado Fidel Castro Ruz se presentó ante el tribunal de urgencia y solicitó cien años de cárcel para el usurpador y enumeró y fundamentó los preceptos legales violados, después organizaría un movimiento armado que el 26 de julio de 1953 atacaría la segunda fortaleza militar del país: el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba así como el Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo y aunque fracasó la acción, sería el inicio del rompimiento del axioma, por primera vez organizadamente – Guiteras había hecho algo pero en menor escala contra Machado – un núcleo armado irregular se enfrentaría al ejército y lo derrocaría.

Segunda pregunta ¿Qué ejército tenía Cuba?

Remontémonos a nuestra primera forma de gobierno independiente y republicana: la llamada república en armas, surgida de la asamblea constituyente de Guáimaro –10 al 12 de abril de 1869– tras los levantamiento de la finca Demajagua el 10 de octubre de 1868, Las Clavellinas el 4 de noviembre del propio año y los ocurridos en Las Villas el 4 de febrero de 1869 que pusieron en pie de guerra a las regiones central y oriental de Cuba. De aquella república en ciernes surgiría el Ejército Libertador Cubano –Ejército Mambí–, brazo armado del pueblo en busca de su independencia del colonialismo español durante tres guerras: la Grande ó de los diez años (1868 – 1879), la Chiquita (1879 – 1880) y la de Independencia de 1895 (1895 – 1898) además del latente estado insurreccional de la llamada Tregua fecunda o reposo turbulento (1880 – 1895), en fin, treinta años de luchas por la soberanía patria.

Aquél ejército que dio héroes, mártires, patriotas y formidables militares sin distingos de clase social, color de la piel, origen nacional, sexo, región o localidad, credo político o religioso fue disuelto por las maniobras de las fuerzas armadas norteamericanas que ocuparon el archipiélago tras intervenir en la guerra de independencia cubana y engullirse estas islas tras el Tratado de París con España del 10 de diciembre de 1898 que además les proporcionó a Puerto Rico, Guam y las Filipinas.

En 1901 como parte del proceso neocolonizador surgiría el ejército que debía representar a la república que se proclamó el 20 de mayo de 1902, república real en tanto contaba con gobierno propio y elegido, símbolos nacionales y ejército pero encadenada a los designios yanquis por una ley extranjera (la Enmienda Platt) adoptada a la fuerza por los constituyentistas cubanos, varios tratados leoninos y enajenantes así como una economía prácticamente en manos del inversionista norteño. Aquél ejército tendría distintas denominaciones según etapas de Ejército Permanente, Ejército Nacional o Ejército Constitucional. Finalmente se le llamaría Ejército de Cuba. Su uniforme, de color amarillo – no el blanco de los mambises – con sombrero texano para no dejar dudas de la influencia del amo.

El estado mayor de estas fuerzas armadas estaba situado en el Campamento militar de Columbia (su nombre se debe a que fue creado por los ocupantes yanquis, la mayoría procedentes del Distrito de Columbia), en la ciudad de Marianao, contigua a la capital – hoy forma parte de ella –. En la década de 1950 se reestructuró como Estado Mayor Conjunto.

La estructura fundamental de aquél ejército era la llamada Guardia Rural, creada en 1901, desde la ocupación yanqui. En la época de la última dictadura batistiana (1952 – 1958) la Guardia Rural contaba con una estructura regimental mixta de infantería y caballería; cada regimiento obedecía a una provincia o distrito militar – Cuba contaba con seis provincias –, con excepción de Oriente, que tenía dos regimientos o distritos, así, la estructura era como sigue:

·         Regimiento No. 1 Maceo, con sede en el Cuartel Moncada de Santiago de Cuba y tenía jurisdicción sobre el sur de la provincia de Oriente.

·         Regimiento No. 2 Agramonte, provincia de Camagüey.

·         Regimiento No. 3 Leoncio Vidal, provincia de Las Villas.

·         Regimiento No. 4 Goicuría, provincia de Matanzas.

·         Regimiento No. 5 Martí, provincia de La Habana.

·         Regimiento No. 6 Rius Rivera, provincia de Pinar del Río.

·         Regimiento No. 7 Calixto García, distrito norte de la provincia de Oriente.

Los regimientos se componían de escuadrones y tercios tácticos, estas pequeñas unidades se encontraban ubicadas en cuarteles de las cabeceras municipales y otros núcleos urbanos y poblados.

La Guardia Rural es de triste recordación para el pueblo cubano sobre todo en las zonas campesinas donde el servilismo a los latifundistas criollos, las compañías norteamericanas y a los alcaldes y políticos corruptos, impuso el desalojo forzoso de los campesinos de sus tierras, el incendio de sus casas y pertenencias, el “plan de machete” y el “Palmacristi” como métodos de represión, el asesinato, el cobro de impuestos ilegales a los pequeños propietarios o el consumo gratuito en los establecimientos comerciales así como el abuso y violación de mujeres, entre otras tantas conductas reprobables.

Además de la Guardia Rural, el Ejército de Cuba, contaba en 1958 con la División de Infantería Motomecanizada Alejandro Rodríguez, con sede en la Ciudad Militar (Columbia) siendo esta la más importante gran unidad de tropas terrestres con moderno armamento y equipamiento; el Regimiento No. 7 de Artillería Máximo Gómez, ubicado en la fortaleza de San Carlos de La Cabaña y el Regimiento No. 8 de tanques, en el Campamento militar Adolfo del Castillo, en Managua, todos, en La Habana.

Tenía la Fuerza Aérea del Ejército de Cuba (FAEC) cuya sede principal era el aeropuerto de Columbia pero contaba con las bases de San Julián, San Antonio de los Baños y Santa Clara, además de unidades en aeropuertos de otras ciudades.

La Marina de Guerra era otro tipo de fuerza armada con bases y puestos en distintos puertos y sitios costeros del país.

A lo anterior, habría que agregar la existencia de la Policía Nacional, como fuerza de ¿orden público? (¡represión!) en las principales ciudades más los cuerpos represivos que creó Batista como el Buró Represivo de Actividades Comunistas (BRAC), el Buró de Investigaciones, el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) y los paramilitares a su servicio.

Para cerrar con broche de oro, la Misión Militar Permanente del US Army en Cuba, con posicionamiento en la propia Ciudad Militar.

El Ejército de Cuba tenía escuela de cadetes, otros centros de instrucción, hospitales militares y otros servicios. La llamada Reserva Militar, conocida popularmente como los casquitos, vistiendo uniforme verde de campaña, fue movilizada en dos momentos: durante la Segunda Guerra Mundial en la que Cuba era una de las 26 naciones de la alianza antifascista y durante la Guerra de liberación (1956 – 1958). Aproximadamente 82 mil hombres sobre las armas llegó a contar el tirano Batista pero fue derrotado por un ejército guerrillero, irregular, con escaso armamento pero un extraordinario factor moral, el mismo con que contó el Ejército Mambí.

¿Cómo era el ejército contendiente?

Las actuales Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de la República de Cuba vieron su nacimiento el 2 de diciembre de 1956 cuando desembarcaron los 82 expedicionarios del yate Granma comandados por Fidel Castro Ruz por la Playa de las Coloradas, en la zona de Belic, municipio de Niquero, en la antigua provincia de Oriente, zona que hoy pertenece a la provincia de Granma (debe su nombre a ese acontecimiento).

El Granma había zarpado del puerto mexicano de Tuxpan el 25 de noviembre, se suponía que arribara el 30 pero no pudo ser. Era la continuación de la proeza del Moncada en 1953 que, como acción militar fue fallida. Al tocar tierra cubana, se formaba el Ejército Rebelde ó Ejército Revolucionario 26 de julio – como inicialmente se conoció – que, a la larga, tras 25 meses de contienda contra el Ejército de Cuba, al servicio del tirano Batista, derrocaría la tiranía.

Después de la derrota en Alegrías de Pío (5 de diciembre) y las primeras victorias en los combates del Uvero y La Plata, el Ejército Rebelde fue creciendo con la incorporación de refuerzos procedentes de la ciudad y el campesinado, creó su comandancia general, su escuela de reclutas y fue liberando territorios. Este ejército se componía de columnas como principal pequeña unidad, con un comandante al frente y estructurada en pelotones; más tarde, con la agrupación de columnas se crearon los frentes guerrilleros. Así, al final de la guerra existían:

·         I Frente Oriental José Martí.

·         II Frente Oriental Frank País.

·         III Frente Oriental Mario Muñoz.

·         IV Frente Oriental Simón Bolívar.

·         Frente de Camagüey.

·         Frente de Las Villas.

·         Columnas guerrilleras al norte de Las Villas (Para algunos autores, Frente Norte de Las Villas).

·         Columnas guerrilleras en Matanzas y La Habana.

·         Frente de Pinar del Río.

El armamento era el capturado al enemigo o el adquirido mediante compras por la recaudación del Movimiento. El Ejército Rebelde, aunque liderado por el Movimiento Revolucionario 26 de julio, llegó a contar con comandos del Directorio Revolucionario 13 de marzo que combatieron en la provincia de Las Villas y una columna del Partido Socialista Popular, al norte de esa provincia. La unidad en torno a un mando único y al liderazgo de Fidel Castro fue un factor decisivo en la victoria.

Las fuerzas revolucionarias lograron minar a las fuerzas armadas batistianas. Varios son los ejemplos, como la Conspiración de los puros, llamada así por tratarse de oficiales de carrera que no estuvieron de acuerdo con la tiranía y conspiraron contra ella dentro del seno del ejército hasta que fueron sorprendidos, apresados, enjuiciados y condenados. Estaban liderados por el coronel Barquín – después del triunfo de la Revolución, tras cumplir varias tareas, desertó del proceso revolucionario en el exterior – y en él participaron figuras como el comandante Borbonet, de pensamiento y acción revolucionarios y el hoy vicepresidente del Consejo de Ministros José Ramón Fernández, que era entonces un oficial subalterno. Otro ejemplo, fue el de la Marina de Guerra que tuvo varios complotados en distintas unidades y que en coordinación con el Movimiento 26 de julio articularon un levantamiento general de ese tipo de fuerza armada para el 5 de septiembre de 1957 que sólo se logró finalmente en Cienfuegos liberando por algunas horas la ciudad y en el que cayera el oficial de la marina Dionisio san Román. Hasta en la odiada Policía Nacional, caracterizada en esta etapa por sus alevosas torturas, su sadismo y sus crímenes, lograron comprometer los revolucionarios a policías honestos.

En diciembre de 1958, hay fuerzas guerrilleras en las seis provincias; en las ciudades están articuladas las milicias del Movimiento 26 de julio; en Oriente y Las Villas, extensas provincias, la mitad del territorio está liberado. En los últimos días del mes el comandante Camilo Cienfuegos combate en Yaguajay y el comandante Ernesto Che Guevara ataca a la ciudad de Santa Clara, capital provincial de Las Villas, mientras en Oriente, se avanza por la Carretera Central hacia Santiago de Cuba y se cerca esa ciudad, capital provincial, la suerte del tirano está echada y la derrota de su ejército consumada.

¿Cómo ocurrió la consumación de la derrota del ejército de la tiranía y su posterior disolución?

Estemos claros que el llamado Ejército de Cuba, – constitucionalmente el ejército de la república –, era para el pueblo cubano en 1958, el ejército de la tiranía, porque había servido estructural e institucionalmente al tirano y sus oficiales, clases y soldados habían mantenido el régimen de facto y sus intentos vergonzosos de oficialización y democratización. Además, una buena parte, sobre todo la Guardia Rural, – al igual que la Policía, que no era parte del ejército – eran ejecutores o cómplices de torturas, asesinatos y vejámenes. Aviones de la FAEC y embarcaciones de la Marina habían bombardeado y ametrallado las sierras, llanos y ciudades causando muerte y lesiones a la población civil. Aquél ejército era odiado y no podía subsistir en una verdadera revolución.

El 1ro de enero, el coronel José Rego Rubido, jefe del Cuartel Moncada, rinde la guarnición ante el Ejército Rebelde, este entra en la ciudad y el comandante Raúl Castro toma la fortaleza. Por unas horas, Rego Rubido fue nombrado Jefe de las fuerzas de aire, mar y tierra de la república y llamó a los restantes mandos a la rendición. A la 1 de la tarde de ese día, el regimiento Leoncio Vidal en Santa Clara se rendía ante el Che.

En La Habana, el general Eulogio Cantillo, jefe de las fuerzas de operaciones de Oriente, que había pactado con Fidel la rendición de la tiranía, había traicionado los puntos del acuerdo (rendir el ejército, no permitir que Batista huyera, no contactar con la embajada yanqui ni con Batista) y escenificó una ridícula comedia en la que Batista renunciaba, él asumía el mando del ejército y comenzaba a formar una junta cívico-militar.

Camilo Cienfuegos, que había derrotado al cuartel de Yaguajay y el Che, que había tomado Santa Clara, reciben órdenes de viajar a La Habana y tomar Columbia y La Cabaña respectivamente. “Los puros” prisioneros en la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud) lograron liberarse tras la huida del tirano y ya estaban en La Habana asumiendo – en su condición de oficiales no batistianos del Ejército de Cuba – los mandos de las principales unidades.

Nadie entendía entonces – ni los propios soldados rebeldes que creían que una vez concluida la contienda regresarían a sus casas a hacer lo mismo que antes pues no eran militares de carrera – que el Ejército de Cuba tenía que desaparecer, que el Ejército Rebelde no era un grupo de muchachos entusiastas que habían hecho guerrillas para derrocar al tirano y que, logrado esto, su misión histórica se había cumplido. El capitán José Ramón Fernández había apresado a Cantillo en su propia casa de la Ciudad Militar mientras que Barquín asumía el mando en la misma y daba órdenes y despachos pero cuando llegó Camilo con órdenes de Fidel de recibir el mando, no lo comprendió, no podía comprender que un coronel que había liderado a los oficiales antibatistianos debía entregar el mando a un guerrillero que no era militar de academia, pero la orden se cumplió, el comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán asumía el mando en Columbia en la tarde del día 2 y con él de todas las fuerzas de aire, mar y tierra hasta que se las entregara al Comandante en Jefe del Ejército Rebelde una vez consolidado el triunfo. El Che igualmente, al arribar a La Cabaña en la madrugada del día 3 ya había un jefe de “Los puros” pero el mando se le entregó sin contratiempos y así en cada ciudad o poblado, los cuarteles del ejército, los puestos de la Marina, las estaciones de la policía, eran tomados por los mandos rebeldes o de las milicias del 26 de julio. En Santiago de Cuba Fidel pronunciaría su histórico discurso con el que inició la Caravana de la Victoria hasta llegar a La Habana el 8 de enero. La Revolución se consolidaba.

Inicialmente, el Ejército Rebelde se estableció en los cuarteles del derrotado ejército pero después estos fueron convertidos en escuelas como símbolo de los nuevos aires que corrían; se aprovechó la estructura del ejército pero después se transformó; los soldados de aquél ejército fueron licenciados masivamente, enjuiciados los que tenían cargos de crímenes; algunos oficiales y clases del aquél quedaron dentro del Ejército Rebelde brindando excelente servicios en varias armas, especialidades, servicios y tipos de fuerzas armadas y se mantendrían por muchos años hasta su jubilación, algunos hoy, muy pocos, se mantienen en activo; otros, aunque inicialmente se mantuvieron dentro de las fuerzas armadas, después traicionaron, desertaron o se arrepintieron.

Varios acuerdos del Consejo de Ministros y órdenes militares sustituían el uniforme color amarillo del ejército por el verde olivo triunfante, disolvían los cuerpos represivos de la tiranía, suspendían la Misión militar permanente de Washintong en La Habana y el Ministerio de Defensa, estructura del viejo aparato estatal, daría paso el 16 de octubre de 1959 al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias con el comandante Raúl Castro Ruz de ministro y el 26 de ese mes, el comandante Camilo Cienfuegos, Jefe del Estado Mayor de las FAR creaba las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) fundiendo en una extraordinaria organización a las milicias campesinas, estudiantiles y obreras que habían surgido anteriormente. Las MNR, organizadas en batallones, serían las principales fuerzas del nuevo ejército. En 1961 se crean los Ejércitos de Occidente, Centro y Oriente, con los batallones de milicias y las tropas del Ejército Rebelde. La Fuerza Aérea Rebelde daría paso a la DAAFAR (Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria). No era una continuación de la derrotada FAEC aunque contó con aviones, especialistas y pilotos revolucionarios de esta, la Fuerza Aérea Rebelde había surgido en 1958 en el II Frente Oriental Frank País, al mando del comandante Raúl Castro. La Marina de Guerra, que contó igualmente con el concurso de oficiales de la Marina anterior daría paso en 1963 a la Marina de Guerra Revolucionaria (MGR).

En la Revolución Cubana, triunfante el 1ro de enero de 1959, no se sostuvo el viejo ejército mercenario de la burguesía y el imperialismo, ni ocurrió un proceso de unificación de los dos ejércitos contendientes. Hubo una guerra, el ejército victorioso permaneció y el derrotado fue disuelto, por eso las actuales Fuerzas Armadas Revolucionarias celebran su onomástico el 2 de diciembre de 1956, “pueblo uniformado”, le llamó Camilo Cienfuegos.

El Ejército Rebelde, de fuerza irregular guerrillera transitaría a unas fuerzas armadas regulares puestas a prueba en el enfrentamiento a la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos de la Brigada 2506 organizada, entrenada y equipada por la CIA y el Pentágono, a la lucha contra bandidos durante seis años en todo el territorio nacional, a la amenaza nuclear de octubre de 1962 y en gloriosas misiones internacionalistas en el continente africano haciéndole morder el polvo de la derrota al régimen somalí de Siad Barre y a los racistas sudafricanos.

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