Conspiraciones y revueltas esclavas en Cuba
Ernesto Peña González
Con el interés
con que se lee una excelente novela histórica he leído el texto Conspiraciones
y revueltas (Editorial Oriente, 2003), de la Doctora Gloria García. Sin
embargo, el libro no pertenece al género de ficción, ni siquiera a lo que hoy
llamamos “testimonio novelado”. Se trata de una investigación científica sobre
la actividad política de mulatos y negros —esclavos y libres—, entre los años
1790 y 1845.
Partiendo de
los primeros motines de esclavos de fines del siglo XVIII, a lo largo del libro se reflejan no solo las
particularidades de las formas de resistencia ulteriores, sino la dependencia o
no entre varias de ellas, así como la repercusión en cada época particular y la
trascendencia histórica de las mismas.
Al priorizar
el punto de vista de la historia de las mentalidades y con profusas referencias
de archivos, la autora resalta los móviles, personales y psicosociales, que
propiciaron las distintas subversiones de esclavos y, a un tiempo, o más tarde,
las de morenos y pardos libres.
Una breve
panorámica de las prohibiciones contenidas en las ordenanzas de Cáceres que restringían
la vida de los hombres de color, así como los pocos derechos que se les
concedían, sirve de introducción a la posterior descripción y análisis de un
primer ciclo de revueltas. Los motines de Cuatro Compañeros (1795) y
de San Antonio (1802); las sublevaciones de Trinidad (1798) y las conspiraciones
de Morales (1795) y del ingenio La concordia (1806) son descritos y
analizados según su dramatismo y alcance histórico, con ilustración de expedientes
judiciales, lo cual rescata las voces de sus protagonistas.
También se informa
sobre la política de control ejercida por los diversos gobiernos, contraparte relativa
a los procesos rebeldes, cuyo rigor aumenta a partir de 1790 como reacción al constante
peligro de la Revolución haitiana; y se incrementa aún más tras el
descubrimiento de la conspiración de Aponte y como consecuencia de la gran sublevación
de esclavos en 1825.
Las tensiones
generadas durante la etapa constitucional de la primera década del siglo XIX originan
las sublevaciones de Puerto Príncipe y Bayamo; y como conclusión de tan
convulso período, la muy peligrosa conspiración de Aponte (1812).
Los
acontecimientos mencionados y los movimientos sediciosos que siguieron de 1820 hasta
1845 la tensión política a partir de 1820 que termina con la rebelión de 1825
en Matanzas; el influjo creciente de la propaganda abolicionista; el complot
del capitán Monzón (1839); y los diversos alzamientos a partir de 1837 son los
acontecimientos más significativos- protagonizados por negros y mulatos, se estudian
tanto en sus facetas políticas como antropológicas, pues se hace hincapié en la
gradual profundización de las ideas progresistas y organizativas, así como en
los prejuicios y cortapisas “que frenaban fuertemente la integración de
negros y mulatos libres en la sociedad insular”.
Conspiraciones
y revueltas es un tributo
importante al estudio de la Historia total del siglo XIX cubano pues permite
(re)conocer nuevos datos sobre el pensamiento y la acción sociopolíticos de los
afrocubanos; datos que aportan matices imprescindibles para evitar generalizaciones
inconvenientes en la interpretación de nuestra historia nacional. |