Acercamiento a una historia de la comunidad chicana
José Miguel Arrugaeta
Los
llamados “chicanos”, es decir la población de origen mexicano residente en los
Estados Unidos, se convirtieron ya desde la década de 1970 en la más importante
minoría étnico-cultural del país norteño, y en la actualidad se calcula que la misma
puede comprender más de 25 millones de personas. Si bien hay que aclarar que
una parte significativa de esta comunidad está compuesta en realidad por la
superposición de oleadas migratorias relativamente recientes, desde 1910 hasta
el presente, el sintético trabajo histórico del mexicano Gilberto López viene a
adentrarnos en un aspecto que, aunque sabido, había sido poco investigado hasta
entonces por la historiografía tradicional.
Los
principales lugares de asentamiento de esta población pertenecieron a México en
realidad hasta la Guerra de 1846 a 1848 -de agresión y conquista territorial
protagonizada por el expansionismo norteamericano-, nos referimos esencialmente
a los actuales estados de California, Nuevo México y Texas. Por lo tanto la
minoría nacional chicana es en cierta manera originaria, y esta contradicción de
convertirse en “extranjeros en su propia tierra” lleva directamente al autor a
indagar -y teorizar sustanciales aspectos conceptuales-, afirmando que este
grupo humano y nacional cuenta con una historia propia que funciona como tal a
efectos de herencia, imaginario colectivo entendido como antecedente, de esta
numerosa comunidad en su conjunto.
Es
importante aclarar que el texto de Gilberto López esta fechado -en su primera
edición- en 1976, una época donde la izquierda latinoamericana, al calor de las
profundas repercusiones en todos los aspectos de la revolución cubana, releía
la historia de sus naciones con un pensamiento abierto, a partir de un marxismo
desprejuiciado que rompía con la ortodoxia imperante hasta entonces, y que
enlazaba directamente con el frustrado marxismo creador que se desarrolló en la
región en la década de 1930, cuyos máximos exponentes se pueden considerar
Mariátegui y Mella.
Bajo esta búsqueda de re-construcción de un pensamiento propio (lectura
de múltiples aristas como pueden ser la teoría propiamente dicha, la historia, la
economía, los hechos culturales y sociales) el autor revisa algunos aspectos intencionadamente
ocultados de la guerra de 1846-48, que despojó a México de la mitad física de
su territorio, llegando hasta varias décadas posteriores al analizar diversas
resistencias a la ocupación de la población mexicana que quedó anexada a los
EE.UU, como consecuencia de la derrota.
Los
años pasados, entre la época en que escribió el texto original y la actualidad,
no restan valor e importancia al texto y sus reflexiones, aunque es de suponer
que la historiografía mexicana haya avanzado en estudios sectoriales y
generales al respecto, pues constituye como lectura histórica una aproximación abierta
y básica para los que no somos o bien expertos en esta temática o sencillamente
mexicanos; al tiempo que la metodología que aplica, claramente marxista,
resulta sugerente en la medida en que sirve para interpretar y leer datos,
acontecimientos y hechos, desde ángulos nuevos, dejando múltiples preguntas e
interrogantes abiertas.
Y
en ese sentido la introspección histórica, no por referirse a una historia
“lejana”, carece de actualidad y proyección pues, como hemos señalado al
principio, estamos hablando de la más numerosa comunidad nacional diferenciada
al interior de los EE.UU, y el propio autor no oculta su interés en relacionar
este hecho con acontecimiento históricos que sucedieron casi siglo y medio
antes.
Aproximación al “hecho nacional”, para definir a los chicanos
La
introducción de 20 páginas sirve a Gilberto López para dejar establecido
algunos aspectos teóricos relativos a lo que en general se denomina como el “hecho
nacional”, tema complejo donde los haya, que ha dado lugar a un amplia, profusa
y contradictoria literatura entre los investigadores sociales a través del
tiempo. Pero el interés del autor no es abarcar tema tan polémico ni sintetizar
este debate siempre abierto, sino hacer un recorrido imprescindible en este
caso, para poder establecer algunas premisas y características respecto a lo
que se puede considerar como un grupo humano que se constituye como “minoría
nacional”, que es como va a definir a la población mexicana de los actuales
estados fronterizos del sur norteamericano. A partir de este concepto el análisis
histórico, y la propia historia de este grupo humano, funcionaría como
antecedente relativamente directo de los chicanos en general.
La expansión territorial de los EE.UU
El
primer capítulo está dedicado a recorrer las aspiraciones y ambiciones de los
EE.UU prácticamente desde su mismo nacimiento, de extender sus fronteras y
controlar importantes territorios y recursos naturales que le permitirían
mediante un proceso natural de colonización, acorde al tipo de capitalismo
imperante en el país norteño en aquel período, su posterior formación como gran
potencia. Estos antecedentes se remontan efectivamente, y de manera bien
documentada, a las últimas décadas del siglo XVIII, y toman aspecto claramente
amenazante a partir de la independencia de México.
Al
mismo tiempo las aspiraciones norteamericanas al tener como objetivo explícito
arrebatar extensos territorios dota al conflicto bélico y político de 1846-48
de características particulares, pues obligatoriamente requería de una
ocupación permanente y definitiva de estas zonas y por lo tanto de la población
que las habitaba, y este especto es abordado también en este primer capítulo,
para poder entender como se produjeron los hechos.
Aquí
no podemos dejar de hacer referencia, por su importancia entre nosotros y su
sentido de obra clásica en la materia, al libro de Ramiro Guerra La
Expansión territorial de los Estados Unidos, que constituye libro de texto
en nuestras universidades, y que desde nuestra propia historiografía analiza
estos importantes acontecimientos.
Análisis de la guerra de ocupación en contra de algunos tópicos
El
capítulo dos sirve al autor para hacer un repaso general del conflicto bélico
que se desarrolló en el territorio mexicano a partir de la agresión
norteamericana de 1846, poniendo énfasis en rebatir, a partir de diversos
hechos, los tópicos generalmente empleados por la historiografía norteamericana
al respecto como son que los territorios anexados estaban prácticamente
abandonados, que su escasa población apenas manifestaba apego a México y por lo
tanto no ofrecieron resistencia, entre otros… A partir de establecer la situación
de estos estados tras la independencia mexicana, y su relación con la entonces joven
republica, el autor analiza y pone de manifiesto diversos y significativos
hechos de resistencia durante el conflicto bélico, tanto de manera general como
en los casos específicos de los tres estados fronterizos (Nuevo México, Texas,
California). Hay que destacar en este aspecto la diversidad de reacciones y
resistencias de acuerdo a la realidad de cada uno de esos territorios, pero
también una clara contraposición entre las actitudes de los dóciles sectores
adinerados y propietarios, que ejercían por lo tanto la dominación política y
económica, y la población en general.
Anexión, despojo y resistencias
Durante
el tercer y último capítulo Gilberto López realiza una interesante lectura de
la política del despojo y violencia a que se sometió a la población mexicana de
los estados recién anexados a los EE.UU, y la persistencia de estas políticas a
lo largo de décadas. Subrayar en este sentido que las actitudes y argumentos,
del medio siglo que media entre 1848 y el inicio del siglo XX, mantienen en
gran medida un sentido de actualidad, al buscar la supeditación y constante
explotación de la minoría nacional chicana.
Repitiendo
el esquema de análisis del capítulo referido a la guerra, el autor se detiene a
analizar los principales hechos, movimientos y personajes que ofrecieron
muestras de resistencia a este constante despojo y marginación de los chicanos.
Desde algunos levantamientos armados propiamente dichos hasta los bandidos
sociales (como el mítico Joaquín Murieta que llegaría a convertirse en una
leyenda, y al cual Pablo Neruda convertiría en chileno al dedicarle la excepcional
cantata “Fulgor y muerte de Joaquín Murieta”). En intensas pinceladas el autor
nos deja ver que la resistencia de los chicanos es una realidad poco conocida,
ocultada en muchos casos, que demuestra que las luchas y reivindicaciones
actuales de esta comunidad nacional cuenta con claros antecedentes históricos y
sociales.
Una conclusión general
El
pequeño libro del mexicano Gilberto López resulta una obra de carácter general
sobre este tema, sin duda trascendente en la historia mexicana. A pesar de los años
pasados desde su primera edición, y de los lógicos avances investigativos en
cuanto a esta historia se refiere, en nuestro caso nos puede servir como
introducción básica, al alcance de la mano. |